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ROL POR ESCRITO

Juego al rol desde finales del año 1991 y, salvando un par de años en los que tuvimos serios problemas para encontrar jugadores con ganas de participar en partidas (exámenes y primeras novias pueden robar mucho tiempo), he jugado un mínimo de una partida al mes desde entonces, con momentos de auténtico auge rolero en el que jugábamos una vez por semana (el verano es lo que tenía durante la adolescencia: mucho tiempo libre y muy poco dinero para hacer cosas), y con momentos más normalitos en los que jugamos una vez por semana.

Obviamente, según tus amigos se van marchando a otras universidades, encuentran trabajos en otras ciudades (¡o países!) o se casan y tienen hijos/gatos, las posibilidades de quedar se van reduciendo drásticamente. Mi solución siempre ha sido ir buscando nuevos jugadores para sustituir a los que se iban distanciando por la razón que fuera, hasta el punto de que en mi grupo de juego actual (que puede sumar unas ocho personas conmigo, aunque obviamente nunca vienen todos) la inmensa mayoría empezaron a jugar con nosotros hace un par de años.

Aunque así he podido seguir jugando, siempre me ha dado pena que haya jugadores que dejen de participar, y aunque de un tiempo a esta parte invito a los amigos que vienen de vacaciones a jugar como “estrellas invitadas”, me da pena no poder tenerlos en la mesa de juego de forma más regular. Eso hizo que durante algún tiempo me interesara en lo que yo llamo “juegos por escrito”, es decir, juegos que no se juegan a viva voz sino mediante escritura.

 

 

El problema de jugar al rol escribiendo es obvio: uno de los elementos más divertidos del juego es el interpretar a tu personaje poniendo voces, intentando convencer a tus compañeros, discutiendo con ellos, etc. No es lo mismo soltar un discurso conmovedor que escribir: “mi personaje suelta un discurso conmovedor”. Incluso si redactamos el discurso, incluso si lo redacta el tipo que hizo la campaña de Obama, nos perdemos la entonación, las miradas del jugador a los demás compañeros de mesa, etc.

Sin embargo, el principal problema de jugar al rol por escrito era que, durante mucho tiempo, sólo se podía jugar por carta. Resultaba caro (sello, sobres, copias a todo el mundo) y al mismo tiempo MUY lento. La cosa mejoró un poco cuando llegaron los correos electrónicos, pero seguían apareciendo problemas que, desde mi punto de vista, restaban gracia al juego.

La principal complicación era la pérdida de espontaneidad. Si me mandas un mail diciendo: “el posadero entra en el cuarto y te pilla con su hija”, tengo tiempo para pensar qué hago antes de responder, puedo mirar la hoja de personaje con calma para ver mis habilidades y calcular si puedo mentir, si puedo luchar, si tengo poderes de invisibilidad... pero si ocurre en una partida en directo necesito responder YA, sin mirar la hoja de personaje, sin pararme a pensar, con el Director de Juego apremiándome para que responda. La respuesta resultante es mucho más espontánea y por lo tanto más realista.

Otro problema importante es que no todos somos Cervantes, y mientras que alguna gente te responde con monosílabos: “mi personaje ataca”, y ni siquiera te enteras con qué lo hace, otros escriben párrafo tras párrafo, dando rienda suelta al escritor frustrado que llevan dentro, de tal modo que tienes que pasarte media hora leyendo para enterarte de que ha atacado con un hacha. Más sobre el problema de quienes confunden una partida de rol con una novela un par de párrafos más abajo.

Pero el problema definitivo es el ritmo. La ausencia de ritmo. En una partida de mesa, una conversación se lleva a un ritmo agradable, pero en una partida de correo o e-mail una conversación puede llevar días de correspondencia. El propio sistema de juego por escrito parece bastante aceptable cuando juegas en un dungeon y las decisiones son sencillas: “busco trampas”, “seguimos el pasillo con espejos&rdquo, o “atacamos al mago”; pero cuando tratas de hacer algo más complejo, como interactuar en una fiesta de la nobleza, cada jugador por su lado, puede ser un auténtico caos.

El jugar por foro no me parece que solucione los problemas que ya hemos comentado, la diferencia principal es que en lugar de tener la cuenta de correo saturada tienes un foro público o cerrado en el que puedes jugar. Hay cierta manía por el exhibicionismo en estos casos, mucha interpretación y mucho escribir, pero al final, cuando lees de corrido un puñado de comentarios, no encuentras nada más que ínfulas literarias resueltas con cierta mediocridad. Y no estoy diciendo que no sea interesante interpretar a un personaje, simplemente no creo que sea necesario escribir ocho folios: en ocasiones una escena bien construida dice mas sobre un personaje que un monólogo interminable. Indudablemente, la mayoría de la gente sabe hablar mejor que escribir, y eso se nota en las partidas por escrito.

Mi propia experiencia se reduce a tres partidas, si bien largas. Reconozco que empecé a jugarlas con mucho interés, pero al caso de un par de meses tiré la toalla. Una estaba bastante bien, puesto que éramos pocos jugadores y nos ocupaba poco tiempo. Pero un día me di cuenta de que llevábamos dos semanas para investigar si había un superviviente en un accidente de autobús. ¿Cuántos meses tardaríamos en finalizar la partida? Para poder jugar con cierta velocidad había que reducir mucho la libertad de acción de los jugadores, para evitar que se fueran por las ramas, y entonces ya no estábamos hablando de rol.

Mi segunda experiencia fue en un dungeon, lo cual podría parecer mucho más aceptable. Decisiones fáciles y rápidas, ¿no?. Sí, cierto, pero los combates los gestionaba el Director de Juego (hacía las tiradas), por lo que se perdía la emoción del azar, que justamente es lo que convierte en juego al rol. Además, cuando un jugador fallaba en responder nos quedábamos bloqueados varios días. Finalmente, aunque la aventura estaba bastante bien, la interacción con otros jugadores era muy pobre y, nuevamente, había quien veía el juego como una ocasión para excesos literarios de la peor índole. Nunca olvidaré aquella conversación:

Elfo, ¿crees que tenemos posibilidades de vencer a esos orcos?”

Hijo de los hombres que está destinado a morir en un suspiro, pues nosotros somos el pueblo eterno que nunca morirá y que siempre recordará en sus canciones lo que ocurrió en evos pretéritos. ¿Qué sentido tiene esa pregunta de grises connotaciones que me haces? Tu vida es como la del caminante que busca un faro que ya no brilla, y si no es en el amor y en la guerra, ¿qué posibilidad e alcanzar la gloria inmortal te queda?”

Ea, con dos cojones. Y encima los faros son buscados por los caminantes, cágate con los elfos.

Mi última experiencia fue en foro, cinco años atrás, cuando jugamos una partida de X-Men. Simplemente un caos absoluto, demasiados personajes dando vueltas como para que aquello pudiera resultar.


Puesto que mucha gente disfruta con este tipo de experiencias, no me queda más remedio que pensar que posiblemente es una cuestión de “mono”. Yo juego al rol en mesa de forma regular, mientras que muchos de los que se dedican al mail y al foro no lo hacen: ellos están dispuestos a sacrificar parte de la diversión de una partida de rol porque es eso o nada.

 

 

La única experiencia que me ha gustado un poco más ha sido la de jugar por chat, pues la espontaneidad vuelve a aparecer. No obstante, sigo pensando que los juegos de rol son más divertidos cuando hablas, porque la mayoría de la gente suele tener más habilidad expresándose oralmente que escribiendo.

Por todo ello, creo que el futuro de los juegos de rol a distancia están en la webcam, que devuelve el ritmo, el uso de la palabra hablada, el empleo de entonaciones y el poder mirar a la cara al resto de los jugadores. Me han dicho que Google+ tiene una opción para poder conversar por webcam varias personas a la vez, y si es sencilla e intuitiva posiblemente sea la mejor forma de jugar. Obviamente, esto plantea nuevos problemas: hay que coincidir a una misma hora, hay que dedicar un tiempo fijo semanal o mensual al juego, se requiere un sistema de juego relativamente rápido para no hacer aburridas las sesiones... pero bien pensado, esos son los mismos requisitos que tendrían una partida de rol de mesa normal.


2011-09-18 08:18 | 7 Comentarios


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Comentarios

1
De: PABLO Fecha: 2011-09-18 21:58

A ver si tienes tiempo esta semana y hacemos una prueba con webcam



2
De: Jose Joaquín Fecha: 2011-09-19 07:33

Ok. Se lo dije también al Sangre, pero el Windows 7 le da incompatibilidad con la cámara.



3
De: Javi F Fecha: 2011-09-19 09:04

Yo he jugado mucho al rol por foro (me quedé sin grupo de jugadores pero no sin mono) y si encuentras una buena comunidad está muy bien. Personalmente pasé año es Frikigard -hasta que se deshizo la comunidad por los mismos motivos que mi grupo de jugadores: trabajo, trabajo, y alguna novia) Y la experiencia fue maginifica. Las partidas tenian un alto ritmo y se adecuaban al nivel de los jugadores, lo que las hacia más rica. Pero, además, existia una intrahistoria que es imposible en el rol tradicional.

Es cierto que el nivel litetario de los participantes influye pero incluso aunque este no se excesivamente alto, podían darse grandes partidas.

y el rol por mail también me pareció interesante, pero se perdía esa otra parte que tiene el foro. En el fondo son formas diferentes de jugar y desde luego, ninguna tan divertida como sentarte a la mesa con amigos, cervezas, dados y alguna partida como excusa.



4
De: PABLO Fecha: 2011-09-19 09:08

Pues con el Sangre quedas en tu casa por ejemplo y yo participo con la webcam



5
De: Jose Joaquín Fecha: 2011-09-19 19:29

Es que la idea es jugar todos por webcam, te explico: si jugamos en una mesa con un mico y una cámara, por lo que he podido leer en blogs estadounidenses de gente que lleva algún tiempo jugando, la experiencia es muy pobre.

¿Por qué muy pobre? Primero, porque la cámara no puede enfocar a todo el mundo a la vez, así que el jugador que está lejos puede mirar solamente una pequeña parte de lo que sucede. Además, muchas webcams están pensadas para funcionar con una figura cercana, y a media distancia se pierde mucha calidad.

Pero lo pero es el audio. El sonido ambiente es horrendo, y la cacofonía de las voces cuando varias personas hablan a la vez o se habla mientras se arrojan los dados es bastante desalentadora.

Mi idea sería probar a jugar partidas TODOS conectados.



6
De: Devils Fecha: 2011-09-19 21:31

Pues gracias por compartir tus experiencias, Jose (lo del rol epistolar me ha matado, eso sí que soy incapaz de imaginármelo).

No quisiera repetirme demasiado, que ya dejé mis impresiones en el post anterior. Básicamente coincido contigo con que el ritmo es inevitablemte menor y se pierde espontaneidad. Me deja algo más frío tu comentario sobre la calidad literaria. El problema existe, ojo, y corres el riesgo de tener jugando en la misma partida chicos de 14 años con serios problemas ortográficos y de expresión junto con aspirantes a Juan Manuel de Prada. Pero ¿acaso no corres un riesgo similar cuando vas a un club de rol y te encuentras jugando con canis adolescentes y señores de 30 y muchos?. La solución en ambos casos es la misma (selección). Y digo más. En una partida de rol en mesa, no buscas un Bardem que interiorice el personaje y te lo interprete de manera brutal. Buscas alguien que sea capaz de cambiarse la piel por el PJ, de entender las oportunidades que da el director de juego para hacer evolucionar tanto a su personaje como a la historia. Y de pasarlo bien. Lo mismo es aplicable al rol por web.

Y al igual que desventajas, jugar por internet tiene sus ventajas sobre el pen and paper de toda la vida. Además de la obvia (no necesitas compartir tiempo y espacio con los otros participantes) es un buen método para conocer jugadores y te permite emplear otras herramientas dificilmente usables en mesa. Mencionaba en el otro post el uso de monólogos; otro ejemplo es (por supuesto siempre a discreción del Narrador) que los jugadores pueden implicarse mucho más en las partidas: organizando un robo a la National Gallery durante una, tuve dos semanas en las que consulte localizaciones (googlemaps es genial para eso), planos, leí sobre el museo y su historia, y en definitiva participé como jugador en el proceso de documentación casí como el máster.

Un último argumento. En la página en la que yo juego, además de por internet la mayoría (o al menos mucha) de la gente juega también en mesa. Vamos, que no entienden una de las formas como el sustituto pobre de la otra.

A todo esto, si alguna vez quereis robar la National Gallery, que sepáis que hay arboles en un lateral a la altura de las ventanas del primer piso, que hay que tener cuidado con la ruta de escape porque hay calles de sentido único fácilmente bloqueables y que hay edificios que no pertenecen al museo, y por tanto con menos seguridad, adosados al mismo :)



7
De: Jose Joaquín Fecha: 2011-09-20 10:33

Sabios comentarios, Devils. Tanto en lo referente a las modalidades de juego como en lo relativo al asalto al museo.

Tal vez el problema sea que yo tiendo a seleccionar a los jugadores entre gente que ya conozco. Mi experiencia en los clubs de rol, si bien buena (aún conservo un puñado de amigos y muchos conocidos de aquella época), me ha enseñado que es "peligroso" juntar a gente muy dispar que no sepa ni cómo diriges tú ni cómo juegan los demás compañeros.

Hay muchas formas de jugar (narrativa, destroyer, exploratoria, campañas largas, aventuras independientes, etc.) y supongo que el que una partida llegue a buen puerto depende tanto de la habilidad del director de juego como de elegir una forma de juego que satisfaga a todos los presentes.



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