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TETERAS, UNICORNIOS ROSAS INVISIBLES Y DIOSES HECHOS DE PASTA

En 1952 el filósofo británico Bertrand Russell escribió una analogía para explicar porqué son los fundamentalistas los que deben demostrar que sus teorías son ciertas, y no los escépticos los que tenemos que demostrar que no lo son. Es la famosa “analogía de la tetera”:

 

Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.

 

Esta advertencia de que la antigüedad y difusión de una creencia no es garantía de que sea cierta inspiró a otros autores a crear sus propias analogías o, más correctamente, “falsas creencias”. Estas “falsas creencias” proclaman hechos absurdos que nadie, ni sus propios creadores, creen; pongamos el ejemplo del unicornio rosa invisible de Steve Eley (1990):

 

Los unicornios rosas invisibles son seres de gran energía espiritual. Lo sabemos porque son capaces de ser a la vez rosas e invisibles. Como todas las religiones, la religión de la Unicornio Rosa Invisible se basa en la lógica tanto como en la fe. Tenemos fe en que los unicornios son rosas; y por la lógica sabemos que son invisibles, ya que no podemos verlos.

 

Puesto que son invisibles, nadie puede verlos, y como no podemos verlos no podemos afirmar ni negar que existan. El objetivo de Eley era demostrar que las religiones siempre llevan a un punto muerto en el que la ciencia no puede demostrar ni negar nada, y por lo tanto cualquier afirmación podría ser tenida como cierta.

Una de las “falsas creencias” más modernas surgió justamente del cabreo del estadounidense Bobby Henderson, que en 2005 escribió una carta de protesta ante la política de algunos institutos de dar cabida en sus aulas tanto a la enseñanza científica como a pseudociencias basadas en la religión (el creacionismo, por ejemplo). En dicha carta comentaba con sarcasmo que estaba convencido que el universo había sido creado por una bola de espagueti con albóndigas (Flying Spaghetti Monster) y pedía:

 

Creo que todos podemos esperar con entusiasmo el momento en que estas tres teorías reciban el mismo tiempo en nuestras clases de ciencia por todo el país, y finalmente el mundo: un tercio del tiempo para el [modelo creacionista], un tercio para el Monstruo de Espagueti Volador, y un tercio para las conjeturas lógicas basadas en una abrumadora cantidad de pruebas observables.

 

Y avisaba que, de no ser así, iniciaría acciones legales por sentirse discriminado en sus creencias.

Estas críticas no lo son tanto a la religión personal (la religión es una cuestión de fe) sino a las presiones de diversas iglesias que quieren desterrar de las clases de ciencias conceptos como la evolución. El propio Henderson declaraba que:

 

No tengo problemas con la religión. Con lo que tengo problemas es con la religión que pretende hacerse pasar por ciencia.

 

Divertidas críticas que nos recuerdan que la ciencia podrá gustarnos o no, podremos entenderla o no, pero no podemos negarla sin argumentos coherentes ni lógicos. Y no, los libros escritos hace miles de años no es un argumento coherente ni lógico en lo que a ciencia se refiere.

2010-06-30 00:33 | 8 Comentarios


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Comentarios

1
De: Salva Fecha: 2010-06-30 10:20

Amén a eso. Uy...



2
De: jose Fecha: 2010-06-30 10:27

ohhhh, te has dejado fuera mi preferido, el dragón en el garaje.



3
De: EL DRAGÓN EN EL GARAJE Fecha: 2010-06-30 10:49

-En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por a boca.

Supongamos que yo le hago a usted una aseveración como esta. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real ¡Qué oportunidad!

-Enséñemelo -me dice usted.

Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.

-¿Dónde está el dragón? -me pregunta.

-Oh, está aquí -contesto yo moviendo la mano vagamente-. Me olvidé de decir que es un dragón invisible.

Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.

-Buena idea -replico-, pero este dragón flota en el aire.

Entonces propone usar un sensor infrarrojo para detectar el fuego invisible.

-Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.

Se puede pintar con spray el dragón para hacerlo visible.

-Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.

Y así sucesivamente. Yo contrarresto cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará.

Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? (...) ¿Qué significa decir que mi dragón existe? (...) Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarnos o excitar nuestro sentido de maravilla. Lo que yo he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.

“El mundo y sus demonios” Carl Sagan.
Capítulo 10: Un dragón en el garaje
Editorial Planeta, 1995



4
De: Máximo Fecha: 2010-06-30 12:32

No es malo creer que hay un dragón en el garaje. Lo malo es que te cabrees si de la escuela pública retiran las fotos del dragón.



5
De: jose Fecha: 2010-06-30 13:31

No he dicho que sea malo.



6
De: palo Fecha: 2010-06-30 14:01

Estaba pensando vestirme como un pirata y abrazar la fe en el MEV, pero ahora dudo entre el unicornio rosa e invisible y el dragón que vive en mi garaje...Por qué provoc usted esas crisis de fe, hombre?



7
De: Jose Joaquín Fecha: 2010-06-30 15:30

¿Qué crisis de fe ni qué ocho cuartos? Es obvio que el Unicornio Invisible Rosa es la única criatura real.



8
De: Salva Fecha: 2010-06-30 21:55

¡Por supuesto que el Unicornio Invisible Rosa es real! De hecho son VARIOS unicornios invisibles rosas. Yo tenía uno en mi garaje... Hasta que se lo comió el dragón.



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