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AVENTURAS CÓSMICAS EN LOS CÓMICS DE SUPERHÉROES

Los cómics de superhéroes están plagados de subgéneros que, a poco que uno los observe, descubre que no tienen nada que ver con los superhéroes (identidad doble, experimentos o mutaciones que dan poderes, ambientes urbanos, etc.) Uno de dichos subgéneros, uno de los más fascinantes a mi parecer, es el llamado Cósmico, es decir, el que cuenta las historias de personajes que no viven en la Tierra, sino en lejanas galaxias, que poseen poderes cuasi-divinos y que luchan contra fuerzas elementales que superan con creces a los supervillanos al uso.

Un ejemplo temprano de dichos cómics fueron las aventuras de Thor (1962) guionizadas por Stan Lee e ilustradas por Jack Kirby, que si bien comenzó siendo un superhéroe, acabó desvelándose como un personaje mucho más rico que surcó la galaxia conociendo el secreto de los Celestiales, seres divinos creadores de la vida en la Tierra y posiblemente en toda el cosmos, razas alienígenas que en nada tenían que ver con la humanidad, y enfrentándose a dioses como Loki que representaba el mal, o la fría Hela que dominaba el inframundo al que van los muertos… nada que ver con Clark Kent esquivando a Lois y sobrevolando Metrópolis.

 

 

 

Dichas aventuras encontraron rápidamente secuela en la hermosa odisea cósmica de Silver Surfer, que debutó en una serie propia (1968) cargada de filosofía y con un lenguaje cargado de soledad, reflexión y esperanza como nunca antes se había visto en un cómic. Con enemigos como el propio señor de los infiernos, Mefisto, Stan Lee dejó un listón tan alto que sólo él mismo, junto al dibujante Moebius, sería capaz de superarlo en la historia Parábola (1988), una crítica a la desidia del ser humano y a la búsqueda de líderes que piensen y actúen por nosotros.

 

 

En 1970, tras abandonar la editorial para la que había trabajado durante más de una década, Jack Kirby llevó a su máximo exponente las ideas expuestas en Thor, creando su Cuarto Mundo (1970). Conectado a lo largo de varias series, el concepto presentaba a unos nuevos dioses que luchaban contra las fuerzas del mal de Apokolips. Aunque en un par de años las series acabaron cerrando, pues la imaginación de Kirby superó su habilidad para narrar aquellas historias, los conceptos que creó cohesionaron el universo de DC Comics a partir de aquel momento. Tras su marcha de DC, Kirby intentó hacer algo similar en Marvel Comics, Los Eternos (1976), aunque nuevamente se encontró con el desinterés del público.

 

 

 

A pesar de los intentos de grandes autores como Gerry Conway o Steve Englehart por continuar con el universo de Kirby, fue un jovencito de veintitantos años el que llevó un paso adelante las historias cósmicas. Jim Starlin se hizo cargo de una serie fallida llamada Capitán Marvel (1968) que había pasado de ser un mediocre cómic de aventuras en manos de Stan Lee a un homenaje al héroe de Fawcett Comics homónimo en manos de Roy Thomas. Bajo su timón, la epopeya épica de Mar-Vell contra Thanos clavaba sus raíces en la obra de Kirby, pero con una trama mucho más compleja y mejor llevada. Posteriormente, Warlock (1972), un título que Starlin también heredó de Roy Thomas, haría que la aventura cósmica llegase aún mucho más lejos. Tal fue el nivel de las historias de Starlin que la editorial permitió que matase a los personajes, sabedora de que nada podría hacer con ellos sin el toque del joven maestro.

 

 

 

En los años 80 una generación de grandes maestros como Walter Simonson, John Byrne o Mark Evanier retomaron conceptos e incluso series, llevándolas un poco más lejos. El punto álgido de dichas sagas fueron los años 90, con la saga del Guantelete del Infinito (1991) que Jim Starlin guionizó y George Perez dibujó. Después de aquello, el interés en aquellas historias pareció decaer, y el público nunca ha vuelto a tener excesivo interés por ellas.

 

 

Actualmente las historias cósmicas están reconquistando poco a poco a los lectores. Tal vez nunca tengan el poderío de antaño, pues aquel éxito sólo fue posible gracias a la coyuntura de los años 60-80 con la fascinación hacia el espacio y la búsqueda de nuevas mitologías que, aunque ficticias, sustituyeran a las ya existentes. Y sin embargo, al leer uno de esos cómics, uno siente que está leyendo una ficción tan tremendamente poderosa que jamás podrá ser olvidada.

2009-07-21 14:33 | 0 Comentarios


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