Hasta hace uno o dos años, yo no tenía ni idea de que existiera algo llamado La Semana Negra. Fue Rafa Marín quién me habló de dicha convención, donde se dan encuentro, allá en Gijón, autores noir, fantásticos, exposiciones, ciclos de cine y todo un amplio abanico de actividades que harán las delicias de quienes no gustan del cosplay ni del karaoke.
“Escribe algo, Joselito, que hay unas becas para un taller literario” me insistía, no preocupado por mi formación literaria, claro, sino por las vacaciones pagadas que suponían el ser seleccionado.
No tengo que decir que, con mi mala cabeza, siempre se me olvidaba escribir algo, máxime sabiendo que debe de ser un relato de género negro. Sin embargo, este año estaba escribiendo un relato detectivesco para ir poniéndole en agosto en este mismo blog, por entregas, como a algunos de los lectores tan poco les gusta, y mandé los dos primeros capítulos.
Supongo que ha participado muy poca gente o que la idea del relato es original (el Cádiz de los años 20), porque me llamaron hace un par de semanas diciéndome que venga, que palante, que era uno de los elegidos para recibir dicho taller.
Así que nada, hoy salgo para Madrid, y mañana a primera hora cojo el Tren Negro, en el que (atento, Kallejero) también viaja tu querido George R.R. Martin. Así que ya saben, aunque les iré actualizando con algunas cosas que les he dejado en la recámara, nos veremos las caras dentro de una semana. ¡A disfrutar!