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PREGUNTAS Y RESPUESTAS 3: SOLE

Escondido tras una esquina, Richi me lanzaba miradas inquietas.

“¿La ves?” me volvió a preguntar.

“Mmm” la sirena acababa de sonar, y entre la marabunta humana que salía de las clases me era imposible distinguir a quien buscábamos.

“Recuerda, es alta y blanca de piel, con el pelo castaño, largo, recogido en coleta” insistía Richi, pero una descripción así no ayudaba demasiado.

“Creo que es esa” dije, señalando con disimulo a una chica que acababa de salir por la puerta de 1ºB. Llevaba una camiseta de Extremo Duro, cosa bastante inusual en el colegio, sobre todo si eras una chica.

“No es guapa” señaló mi amigo, con evidente desilusión.

“No es fea” puntualicé.

Richi se acercó hacia ella y, apartándola de sus compañeras con una excusa que no pude oír, le preguntó: “¿Tú eres Sole?” La muchacha debió de responder que sí, y se fueron a un rincón de la escalera a hablar. Con disimulo, como quien camina buscando a alguien entre el barullo, me acerqué lo suficiente para escuchar cómo Richi le preguntaba: “¿Quieres que salgamos a tomar algo?”

 

¿Por qué estaba Richi pidiéndole salir a una chica a la que no conocía? ¿Qué había pasado con el plan de Weber para conseguir el examen de inglés de Raúl Solano? Para explicar todo eso, tenemos que retroceder unas horas, concretamente al recreo en el que Weber nos contaba la manera en la que podíamos conseguir el examen.

“¿Y si es tan fácil, por qué no lo haces tú solo?” había preguntado el Cubano.

“Porque para que salga bien, Richi tiene que ligarse a una pava de 1ºB” fue la respuesta de Weber. Respuesta un poco críptica, porque a nadie le quedaba muy claro qué tenía que ver ligar con aprobar (aún no estábamos en la facultad, claro). Todos (Augusto, el Cubano, Richi y yo mismo) pedimos una explicación, porque aquello sonaba a que Weber había confundido el agua del grifo con la ginebra.

“Todos los viernes a última hora, el Solano pone una película a los chavales de 1ºB. Como es última hora, imagínate la que se podría liar si se fuese de clase a poner el video [en aquella época, había una sala de video que nos parecía cosa de ciencia-ficción, conectada a un televisor en cada clase], así que le da las llaves a una chica de la clase, Sole, para que ponga en marcha la cinta de video.”

“¿Y eso qué tiene que ver?” pregunté.

“Pues entre el manojo de llaves que el Solares le da a la chica, está también la llave de su armario, donde guarda los exámenes.”

Todos nos quedamos asombrados… ¡qué genialidad! Weber debería haber sido agente secreto, qué tío. Aún así, no nos quedaba muy claro cómo conseguir las llaves.

“Sole es vecina mía, y todos los días vamos juntos al colegio (así es como me enteré de que le dan las llaves). Ayer, hablando de pamplinas, le pregunté si le gustaba alguien. Al principio le daba vergüenza, pero al final, cuando íbamos ya por los pasillos, señaló a Richi. Me hizo prometer que no lo diría, claro… ¡pero es que es por una buena causa!”

Augusto intentó procesar el rocambolesco plan que se nos planteaba: “Así que Richi sale con esta chica, le pide las llaves, conseguimos el examen, aprobamos y Richi la deja.”

“¡No hombre! No hace falta que la deje. Si cuando la conozcas te gusta, pues seguís juntos.”

“¿No sería una cabronada dejarla?” preguntó el Cubano, que a raíz de la marcha de su padre estaba muy sensible en lo tocante a abandonos.

Como Richi pasaba por una época de sequía (yo directamente pasaba por una época de aridez desértica) en lo tocante a chicas, y como además mi amigo tenía una imaginación extraordinaria, la idea había empezado a entusiasmarle. El pobre se imaginaba que Sole sería una suerte de valkiria nórdica, así que no veía problema alguno: una vez consiguiese las llaves, seguirían siendo novios, comerían perdices y algún día se casarían.

 

“¿Quieres que salgamos a tomar algo?” repitió Richi, no muy seguro de que aquella muchacha delgada y pálida fuese la chica de sus sueños, pero totalmente convencido de su éxito.

Ella le miró sorprendida, como el náufrago que divisa repentinamente tierra en el horizonte, y exclamó con gran seguridad: “No.”

2008-06-19 09:10 | 5 Comentarios


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Comentarios

1
De: Jose Joaquin Fecha: 2008-06-19 12:41

Grandes años aquellos en los que se pedía salir... grandes para recordar, obviamente.



2
De: Jaberwocky Fecha: 2008-06-19 17:07

como odio estas historias por entregas



3
De: Kitty Fecha: 2008-06-19 18:49

Que echen a todos los guionistas de Perdidos y te contraten, por favor! XD



4
De: Kallejero Fecha: 2008-06-19 22:11

¡NOOOO! Kitty no digas eso ni en broma, que los capítulos iban a durar más que un pase de gol en Oliver y Benji



5
De: Jose Joaquin Fecha: 2008-06-19 22:36

Jo, eso sí que sería genial... una semana describiendo cómo Richi se acercaba a Sole.



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