Inicio > Historias > LAS AVENTURAS DE CARBONELL 6: EL PUEBLO

LAS AVENTURAS DE CARBONELL 6: EL PUEBLO

Nada más bajar del vehículo, Pablo Carbonell supo que se acababa de meter en la España más profunda que hubiese conocido en toda su vida. Se giró hacia el taxista que le había traído, que se afanaba en sacar del maletero los bártulos de Pablo.

“¿Qué sitio es este?”

“Pues el pueblo al que me has pedido que te traiga.” El sarcasmo se notaba en su voz. Llamar pueblo a aquellas dos calles mal asfaltadas era como llamar urbanización de lujo a un grupo de favelas brasileñas.

“¿Seguro que aquí hay una base militar?”

El taxista le miró de arriba abajo. “La ostia, que sí coño. Que todos los fines de semana me harto de traer y de llevar milicos a la capital.”

Tan pronto cobró, se sentó al volante y se largó, dejando a Pablo con el misterio de encontrar una base aérea en una pedanía que tenía no más de un millar de habitantes. Dos aquellas, oigan, dos calles ni más ni menos. Cierto que por la carretera había visto un puñado de casas aquí y otro puñado de casas allá, pero vamos, que eso no quitaba que el ayuntamiento, el estanco y la discoteca estuviesen frente por frente. Y el bar frente a la iglesia. Y a cinco minutos en coche había un local, una casita de campo parecía, con un gran cartel que rezaba “El Conejo la Marquesa”, que por sus muertos que si aquello no era un putiferio era un convento, vamos, como que todavía tenía un par de camiones en la puerta cuando pasó por delante. Le extrañó que en un lugar así de perdido se encontrase la base aérea a la que le habían destinado.

Lo curioso de las pedanías es que todo se concentra en muy poco espacio. Fíjense ustedes, quién lo iba a decir, que el estanco también vendía prensa y revista, el bar vendía butano, y en la misma puerta de la discoteca tenía más pinta de garaje que de local de marcha (unos meses después se enteraría que, efectivamente, allí te apañar arreglar el coche en horario de mañana).

Sus intentos de encontrar el cuartel fueron poco fructíferos. Escrutar los cielos buscando aviones que se fueran o volviesen de la base resultó una completa pérdida de tiempo: lo más parecido a un avió que encontró fue una cigüeña en el torreón de la iglesia. En el bar, el camarero le indicó a base de bien, pero a ver quién se aclaraba:

“Tú sube así to pa allá. Y cuando hubieses fuido to pa arriba, le metes pa la derecha, ande Hortensio, que lo vé en un plis plas, y tuerces otra vé. Así, to recto y palante, tú palante y parriba, ¿lo vas cogiendo? Que si te pierdes no pasa ná, que aquí el seprona te encuentra en dos días lo sumo” hizo una pausa para reirese “¡Quiá! Que es broma gashó, no me te sustes.”

Carbonell, tras aquella conversación, sólo sacó en claro que nada más llegar al cuartel quería que le diesen su arma reglamentaria. El estanquero tampoco le ayudó demasiado. Todas las indicaciones las hacía a golpe de mano. Parecía un egipcio de jeroglífico, venga a doblar el brazo, venga a mover la mano.

Cuando ya se veía perdido en mitad de ninguna parte, vaya suerte, se encontró con un coche conducido por un tipo vestido, como él, de uniforme. Corrió hacia él cual alma que lleva el diablo, “Pisha, que soy de los tuyos, ¡para, para!”

Tras contarle lo ocurrido, su compañero, que resultó llamarse Gabo y ser el psicólogo del cuartel, se echó a reír. Tras subir una colina, ni 15 minutos a pie, llegaron a una pequeña base elevada, con una enorme antena de radar, un puñado de edificios, y una alambrada no muy convincente. Un cartel daba la bienvenida a la base, y advertía que aquello era propiedad del gobierno. El sitio era enano.

“¿Y cómo aterrizan y despegan los aviones?” preguntó Pablo.

Su compañero echó nuevamente a reír: “Aquí, lo más parecido a un avión que vas a ver son los puntitos del radar. Esto es una base de control aéreo, ¡aquí no hay aviones!”

Y Pablo Carbonell supo, ya seguro, que no había un rincón de España más profundo y más perdido del mundo. Y el saber como poco que tendría que pasar un par de años en aquel destino tampoco le hizo sentirse mejor.

2007-09-13 09:23 | 6 Comentarios


Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://gadesnoctem.blogalia.com//trackbacks/52128

Comentarios

1
De: Anónimo Fecha: 2007-09-13 10:12

¿Sigue este hombre metido en el ejército o consiguió salirse? Caso que puedas contarlo y no chafe Historias de Carbonell 14.



2
De: Jose Joaquin Fecha: 2007-09-13 10:27

Sigue, sigue. Ahora es Cabo 1º y le mandan de misiones fuera de España y todo... dentro de poco, a Afganistán (yo ya le he pedido semillas de amapola).



3
De: yomisma Fecha: 2007-09-13 11:22

Por favor, no tardes tanto en postear la siguiente entrega, que a mí, la vida de este chiquillo, me tiene en vilo. :D



4
De: poorpooland Fecha: 2007-09-13 12:58

Que de penurias... Harías bien utilizando la vida de Carbonell para hacer publicidad negativa del ejército.

Ya se le echaba de menos desde luego, a ver pa cuando la siguiente.



5
De: David Saltares Fecha: 2007-09-13 15:46

Como siempre tus historias son geniales, vaya camino del de Carbonell.
Saludos y enhorabuena por tu blog.



6
De: "Pablo Carbonell" Fecha: 2007-09-14 16:18

Por si lo quereis saber el nombre de la discoteca era " JaJa" y no es coña , ah y la subida del pueblo a la base es de cerca de una hora a patita,imaginate a las 23:00 subiendo por un camino (si se le puede llamar camino)en mitad de una montaña , es decir cuesta arriba, sin una puñetera luz.Lo de las semillas no se pero los "burcas" ,creo que se escribe así,estan curiosos de ver



Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 54.227.127.109 (85b703d68a)
Comentario
¿Cuánto es: mil + uno?



  

Consigue mis libros

La explosión Marvel: Historia de Marvel en los 70

La explosión Marvel: Historia de Marvel en los 70

Los animales en la Historia y la Cultura

Los animales en la Historia y la Cultura

Bajo el Sol naciente

Bajo el Sol Naciente

Los cómics de la Segunda Guerra Mundial

Los cómics de la Segunda Guerra Mundial

Don Juan Tenorio y Halloween

Don Juan Tenorio y Halloween

Archivos

<Diciembre 2017
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31
             

Documentos

  • Aventuras de Carbonell
  • Chile
  • Cine y series
  • Clases y alumnos
  • Cosas que pasan
  • Cuentos
  • Dibujos y Pinturas
  • Doctor Who
  • GURPS
  • Historia
  • Historias que no se si me pasaron
  • Historieta y Literatura
  • James Bond
  • Musica y Radio
  • No se lo pierdan
  • Publicaciones
  • Rol y Videojuegos

  • Blogalia

    Blogalia

    Tu IP es:

    Blogs de Cádiz

    Yo soy blogadita

    Planet Blogaditas

    Enlaces indispensables

    CRISEI

    DIARIO DE UNA NIÑERA EN BIRMINGHAM (Alejandra Flores)


    © 2002 Jose Joaquin