![]() |
Gades Noctem |
Cómo los cómics, el rol y el cine destrozaron mi vida... para mejor. | ![]() |
LOS CÓMICS QUE LEO¿Qué cómics ando leyendo últimamente? La verdad es que me he acostumbrado a leerme los cómics de una tacada, es decir, en vez de leerlos mes a mes espero a reunir doce o veinte números, y me los zampo de un tirón. Sin embargo, esta modalidad de lectura tiene un problema: leídas de una vez, ya pasada la campaña publicitaria, muchas series son terriblemente aburridas. Así, aunque sigo leyendo cosas actuales, también leo muchos cómics clásicos. La serie que más tiempo llevo leyendo es Werewolf by Night, donde se cuentan las aventuras sementeras de Jack Russell y su lucha contra el lobo que le posee cada vez que hay luna llena. Divertida, bien escrita, magníficamente dibujada por Mike Ploog y después dignamente narrada por Don Perlin, me parece un cómic de los más divertido, aunque sin la pomposidad y el deseo de trascendencia que hoy día tienen muchos cómics.
También ando leyendo Sub-Mariner, el cómic sesentero de Stan Lee y Gene Colan, que me ha parecido de lo más divertido, con un Lee que le da una fuerza tremenda a los discursos del héroe-que-no-es-héroe-pero-sí-es-rey. Me pasé la mitad del vuelo de Buenos Aires a Madrid leyéndolo, y si el viaje no se me hizo tan pesado fue gracias a eso.
Más antiguo todavía, de los años 40, es The Sandman, las aventuras escritas y dibujadas por los míticos Joe Simon y Jack Kirby, que para mi sorpresa son tremendamente divertidas, con un ritmo trepidante. Mi interés por Simon ha ido en aumento de unos años para acá, desde que leí su autobiografía, y desde luego no me extraña que junto a Kirby fueran uno de los equipos creativos más cotizados, pues a pesar del paso de los años es imposible leer uno solo de sus relatos gráficos.
Y lo más antiguo todavía, Superman Chronicles, las primeras aventuras del hombre de acero, escritas y dibujadas por Jerry Siegel y Joe Shuster en 1938. Fue una compra de coleccionista, ciertamente, pero al empezar a leer aquellos torpes dibujos y guiones me quedé sorprendido, porque a pesar del paso de las décadas y el obvio envejecimiento de las historietas, éstas se encontraban cargadas de crítica social. Leer estas aventuras teniendo en mente que eran los años de la Gran Depresión es simplemente maravilloso, como viajar en el tiempo.
¿Pero acaso sólo leo clásicos? No, en absoluto, hay dos lecturas que me tienen igualmente enganchado. La primera de ellas es Noble Causes, cuyos últimos episodios terminé de leer ayer mismo, y que me parece un ejemplo de cómo hilar una gran historia y crear unos grandes personajes sin traicionar en ningún momento el espíritu de la serie. Para que nos entendamos, los Noble son como los Fantastic Four si Stan Lee no se hubiese acobardado y hubiese evitado que la familia hubiese seguido creciendo. Un trabajo magistral de Jay Faerber, que sabe cómo crear tramas y personajes interesantes.
Y finalmente, Powers, de Bendis y Oeming, una serie de policías en un mundo plagado de superhéroes. Debo de reconocer que en un primer momento las tramas me parecieron simples, aunque divertidas. Sin embargo, a partir de la tercera saga, “Little Deaths”, la cosa empieza a mejorar y mucho: los personajes evolucionan, el mundo se concreta mucho más, y el único problema que le encuentras a la serie es que se termina demasiado pronto.
En los próximos meses tengo en el punto de mira leer algo de Superman, lo último de los Avengers, algún cómic de Marvel inspirado en juguetes (ya saben, Rom, Micronautes, GI Joe, Transformers...) y, por supuesto, ver la resurrección del Cap America. 2010-02-10 a las 00:31 | Jose Joaquin | 0 Comentarios | # LA PUERTALa puerta de debajo de mi casa siempre se anda estropeando. Dice el cerrajero que es por culpa de la llave, que se sacan copias de copias de copias, y luego pasa lo que pasa, que no se fastidia la cerradura y ya no cierra bien. ¿Qué puede hacerse? Pues colocar una supercerradura magnética, lo último en tecnología de puertas, el cyberpunk en tu propia vivienda. Se acabaron las llaves mundanas: una llave electrónica abre la puerta por fuera, un botón la abre por dentro, y por supuesto desde el telefonillo también se abre. “Ya no se os volverá a abrir”, nos dijo el cerrajero, y anda que no tenía razón el tío. No se ha vuelto a abrir. De hecho, no se abre ni cuando queremos. En efecto: el botón se ha quedado atascado, la llave electrónica no funciona y el telefonillo no abre por mucho que pulses. Lo bueno es que he podido conocer a un montón de vecinos mientras esperábamos al cerrajero, y es que todos hacíamos cola con la esperanza de poder salir a la calle. ¿Quién dijo que la tecnología facilitaría nuestra vida? 2010-02-09 a las 09:28 | Jose Joaquin | 4 Comentarios | # STEPHEN KING
Entre mis preferidos están los clásicos. Edgar A. Poe me fascina, Arthur Machen nunca deja de sorprenderme, H.P. Lovecraft me parece originalísimo, Clive Barker me da auténtico miedo... ¿pero qué pasa con Stephen King? Mucha gente odia a King porque tiene éxito. Eso les pasa a todos los autores que venden millones de libros, por supuesto, y siempre hay quienes se cabrean no con sus libros, sino con el hecho de que tienen un éxito que no consideran justamente merecido. Otra mucha gente lo odia porque no han leído sus novelas, y sólo conocen sus historias a través de las películas y adaptaciones televisivas que se han hecho de las mismas. Es un error, claro, a quienes hay que odiar son a los que han hecho esas (en la mayoría de los casos) horribles adaptaciones. Yo me voy a centrar en sus libros, o al menos en los que he leído, que son una minoría. King me gusta porque no sabes con qué te va a salir: fantasía, ciencia ficción o terror... él no hace ascos a ningún género, y si tiene que mezclar varios no le importa hacerlo. Y al mismo tiempo es suficientemente original para crear historias propias, si bien no deja de beber de autores clásicos. Desde ese punto de vista, ningún problema. Como escritor tampoco le veo problemas. Su descripción de los personajes son creíbles, y en ocasiones, como en Carrie o en La mitad oscura, los personajes no sólo te parecen muy reales, sino incluso conocidos. Esa habilidad para hacer creíble lo que describe se extiende a los secundarios, que parecen estar ahí no por una razón concreta, sino porque realmente son habitantes de ese mundo de ficción. Nuevamente, ningún problema con eso. Ahora bien, hay libros de King que me aburren estrepitosamente. Carrie me gustó mucho porque era una novela corta, pero se desarrollaba perfectamente, sin sobrarle ni faltarle una sola página; igual pasaba con El misterio de Salem’s Lot, que aunque es una novela mucho más larga, resulta entretenida de principio a fin, y no te saltarías ni una sola de sus páginas. Por desgracia, King fue cogiendo la costumbre de hacer sus novelas más y más gruesas, aunque tuviese poco que contar: La zona muerta parte de una idea estupenda y posee un final bastante correcto, pero entre medio hay 350 páginas muy bien escritas, pero en las que no hay terror, no hay acción, simplemente caracterización de unos personajes que ya conocemos de sobra, algunos de los cuales ni siquiera tienen razón de ser. Algo parecido ocurre con Misery, que debería acabar cuando el protagonista despierta de su accidente para descubrir que va a ser “cuidado” por una loca, pero que inexplicablemente se alarga hasta casi las 400 páginas contando una y otra vez lo mismo. La mitad oscura es simplemente insoportable, en tanto que desde el principio sabes lo que va a ocurrir, y cuando tus sospechas se confirman la novela aún no ha llegado a la mitad. En general, siempre estoy dispuesto a coger un libro de Stephen King, pero también lo estoy a dejarlo rápidamente si veo que la idea que presenta se alarga como un chicle, incluso cuando ya no queda nada más que decir. Y por supuesto, sus libros los cojo de las bibliotecas, que no está la economía para ir comprando libros que luego ni siquiera voy a terminar. 2010-02-08 a las 09:07 | Jose Joaquin | 4 Comentarios | # PARA CREAR EMPLEO...Sé que hay una justificación razonada para ello, pero lo siento, a mí no me entra en la cabeza que abaratar la destrucción de empleo facilite la creación de empleo. Ni me entra en la cabeza que un gobierno socialista apueste por ello. Yo, que soy un antiguo y no entiendo de esas cosas. 2010-02-07 a las 11:04 | Jose Joaquin | 5 Comentarios | # EL FANTASMA DE LA MEDIANOCHE
La mayoría de los vecinos eran personas mayores, tranquilas y bonachonas, que vivían rodeadas de recuerdos y añorando a los familiares y amigos que ya no estaban. Sus rutinas eran simples: ir al mercado, visitar a los hijos y nietos, ver la telenovela, dormir la siesta, organizar la partida de bingo de esa semana… lo normal, vamos. Cuando te cagabas era a mitad de la noche, cuando oías un ruido raro, como un susurro, que venía del piso de abajo o de arriba. Otras veces escuchabas pasos que, a las tantas, subían y bajaban las escaleras. En una ocasión, mientras jugábamos una partida de rol en el amplio salón, escuchamos perfectamente un grito. Juan, sus familiares y sus vecinos, se engañaban pensando que aquello era el viento, o el agua del pozo, o cualquier otra explicación inofensiva. Pero el viento no subía las escaleras apresuradamente imitando el ruido de zapatos, ni mucho menos susurraba palabras cuyas primeras o últimas sílabas creías comprender. ¿Había un fantasma en aquel inmueble? Era bien posible, puesto que en el lugar había muerto no poca gente, fruto de aquella costumbre de antaño que mantenía al moribundo en la casa y no en el hospital, para que muriera rodeado de los suyos. De hecho, Juan recordaba aún haber pasado, de pequeño, por el velatorio de Don Tomás, celebrado en pleno salón. Como Richi sabía de estas cosas, se encargó de interrogar a nuestro amigo largo y tendido. ¿A qué hora se escuchaban los pasos? Poco antes de la medianoche. ¿La voz que se oía o los gritos que en ocasiones penetraban en las casas eran idénticos? En ocasiones sí, pero otras veces parecían hechos por personas bien distintas. ¿Había ocurrido algún suceso violento en el inmueble? Glups, parece ser que sí. En los años 50, un marido bastante borracho se lió a golpes con su mujer. O iba demasiado borracho para darse cuenta de que la estaba matando, o iba demasiado borracho porque de otra manera no se habría atrevido a matarla, pero el hecho es que la mató. Luego se marchó y nunca más supieron de él. Nos lo contaba la tía mayor de Juan, que se sabía todos los cotilleos de las últimas décadas tanto de la casa como del barrio. Richi lo tenía claro: el fantasma de aquella mujer buscaba venganza. Juan se negaba a aceptarlo, e insistía en que era el viento o, a lo mejor, un televisor demasiado alto. Nosotros preferíamos no pensar en ello: siempre que podíamos buscábamos otro lugar para jugar nuestras partidas de rol, y si aquellos ruidos comenzaban esperábamos con cualquier excusa a que se calmasen. Un sábado, al salir de jugar, comenzamos a escuchar los ya habituales ruidos. Yo quería volverme para arriba, a casa de Juan, y el Cubano me secundaba, pero Richi veía aquella ocasión como una oportunidad para aprender más del mundo de los espíritus. Aunque no subimos a casa de nuestro amigo y seguimos descendiendo, lo hicimos con muchísimo sigilo, sintiéndonos algo más seguros por ello. Al llegar a un rellano, encontramos un figura en las sombras, terriblemente extraña, algo bicéfalo con multitud de miembros que se movían como locos alrededor de aquella extraña forma, siguiendo una lógica que la mente humana no podía atreverse a desgranar. El Cubano dio un grito. Aquella criatura dio un grito doble. Richi encendió la luz justo cuando yo estaba corriendo escaleras arriba. Y allí estaba: una parejita muy apretada que se colaba en aquella casa todos los fines de semana a meterse el lote, y posiblemente más. Nos quedamos mirándonos todos un momento, y tras unos pocos segundos de dilación nos marchamos hacia la calle apresuradamente. 2010-02-06 a las 12:13 | Jose Joaquin | 0 Comentarios | # ASESOR HISTÉRICOTrabajar con la administración pública tiene sus cosas, las buenas, las malas y las disparatadas. Yo, por supuesto, vengo a hablarles de estas últimas. Como ya saben algunos de ustedes, llevo una temporada trabajando de asesor histórico para distintas administraciones, y entre pitos y flautas ya he colaborado con Ayuntamiento, Diputación y Junta de Andalucía. Experiencias interesantes, las más de las veces muy buenas, pero que se complican un poco cuando los políticos de turno se inmiscuye. Un día me llamó, a eso de las 11 de la noche, el Político. A mí me extraña que alguien me llame después de cenar, porque significa dos cosas: o algo malo ha pasado (“mierda, me van a despedir y no quieren ni esperar a mañana”) o que quien llama tiene ganas de cachondeo. Total, que descuelgo y pregunto qué tal va todo. Y todo va bien, vaya, al menos sigo conservando el empleo. Lo que ocurre es que al Político se le había ocurrido que en el Cádiz de 1812 (“y lo que te voy a decir, JJ, puede que sea una tontería, pero yo creo que quizá sea importante”) el mar podía haber jugado un papel importante. El Político merecía que le pagasen su peso en oro. Qué tío más listo. ¿Cómo se le ha ocurrido a él solo que en una isla rodeada por una flota inglesa, y que era abastecida por mar contra los envites franceses, el mar jugaba un papel importante? Si es que ahora en la escuela de Ciencias Políticas hacen maravillas, vamos. ¿Qué le digo yo al pobre? Pues que en el dossier que le dejé aquella mañana, y que le resumí en persona dos días antes, dice más o menos eso. Bueno, no dice que el mar era importante, lo que decía era (y esperen, que corto y pego): “(...) por lo que no se entiende la resistencia de las islas gaditanas sin el papel que jugó el mar.” El Político se siente un poco desilusionado, y me dice que bueno, que tal vez sea cierto, pero que sepa que él no se ha leído el dossier que le he dado. Que de hecho ni siquiera lo encuentra. No sé si con eso intenta demostrar que la idea se le ocurrió a él solo o simplemente me da a entender que no debería perder mi vida escribiendo informes, simplemente imprimir un capítulo de El código DaVinci y soltarlo sin más. Total, que yo no le quería quitar la ilusión, no sea que con el fin de ella viniese también el fin de mi contrato. Le dije que sí, que era muy sagaz, que se notaba que conocía a las mil maravillas el entorno de Cádiz en 1812. A fin de cuentas, no me preguntó porqué los franceses no cruzaron por el Puente Carranza, que algo es algo.
Dos días después vamos a hablar con una gente de Marina. Necesitamos fotos de diferentes barcos, o en su defecto cuadros, y acceso a algunos archivos. El Político viene porque conoce a no se qué oficial. En mitad de la reunión, el Político me guiña un ojo, y le dice al oficial: “Pues JJ es uno de los mejores historiadores del mar que conozco.” Y a mí me sorprende muchísimo, que diga eso, porque no sé ni dónde quedan babor ni estribor, ni distingo un barco de 1812 de uno de 1898. Pero el oficial asiente, y yo temo que me vaya a preguntar alguna cosa que no sabré contestar. “Lo que yo le diga. Me ha asesorado muchísimo. ¡Incluso me he enterado que el mar era muy importante en cosas de guerra! ¿Quién se lo iba a imaginar?” Y el oficial me miró con cara de: “Chaval, a ti no te pagan lo suficiente...”
2010-02-05 a las 11:38 | Jose Joaquin | 5 Comentarios | # EL EXAMEN DE INGLÉS
Le tengo que dar la razón: aprendí mucho más con aquellos exámenes que con las respuestas tipo A - B - C, pero nos costó horrores aprobar (y yo estoy seguro de que lo hice con la ayuda de un empujoncito). El Gordo, que sabía menos inglés que El Príncipe Gitano cuando cantaba aquello de In the Ghetto, tenía problemas para aprobar todo aquello que no fuese de memorieta. Sin embargo, cuando ya iba a tirar la toalla con el inglés, se dio cuenta de que Solano seguía un patrón (Solano siempre seguía un patrón, de hecho, lo que el año pasado nos había llevado a vivir una divertida aunque en el fondo poco productiva aventura), poniendo en orden cronológico los exámenes de selectividad de junio y septiembre. Lo había descubierto por puro azar: el profesor particular del gordo le ponía exámenes todas las semanas, y seguía el mismo orden, por lo que hasta la limitada cabecita de nuestro compañero de clase pudo hacer la relación. Luego, cosas de la vida, yo también adopté ese método a la hora de enseñar a mis alumnos particulares. La cosa es que, calculando calculando, El Gordo se enteró de cuál iba a ser el último examen del trimestre. Era un texto sobre un terremoto salvaje que había ocurrido en Japón no hacía demasiado tiempo, y además de varias preguntas de gramática (que a Solano le importaban bien poco, porque lo que quería era que redactásemos bien) teníamos que escribir un largo texto sobre desastres naturales. A nuestro compañero se le ocurrió la manera de lucirse: escribió un texto enorme, lo tradujo su profesor, y lo memorizó enterito (“si ese talento se emplease para el bien...”, que solía decir mi madre). El día del examen, al entregar, Rafa Solano se sorprendió al ver que El Gordo había pasado de dejar los exámenes en blanco a escribir casi un folio entero. Quizá por ello, quizá porque sospechó algo, empezó a leer allí mismo la redacción. “Es sobre las bombas atómicas que cayeron en Japón.” Rafa Solano leía con incredulidad. “Las lanzaron los americanos, y fueron tan desastrosas para la gente como el peor de los terremotos.” Incrédulo, Rafa Solano sacó el rotulador para poner la nota. “Lo he hecho mejor que otras veces, ¿eh?” Rafa Solano puso un señor cero. “¿¡Qué!?”, protestó El Gordo. “A ver, escribir escribes misteriosamente bien. Pero leer sigues sin tener ni idea de leer. ¿Cuál era el tema sobre el que tenías que escribir? Natural Disasters, y ya me dirás tú qué tiene de natural que unos soldados lancen una bomba fabricada por ellos mismos contra sus enemigos.” Yo no sé si fue porque se olió algo raro, pero la cosa es que Solano no se bajó del burro, y El Gordo suspendió como todo hijo de vecino. 2010-02-03 a las 09:37 | Jose Joaquin | 5 Comentarios | # CRÓNICAS CADISTAS
Hace unos cuantos años, empezó a gustarme una faceta del fútbol que nada tenía que ver con el terreno de juego, y eran las compras y ventas de los jugadores, las excusas de los entrenadores para perder, las lágrimas de los aficionados ante la victoria o la derrota. Me parecía increíble que un juego que, como tantos otros, dependía mucho de la suerte y no sólo de la habilidad, moviese tanto dinero y tuviese en vilo a tantas personas. Recientemente he leído Tiempo añadido, un divertido librito que cuenta un poco las inquietudes, la ilusión, pero también el cachondeo a costa de dichas ilusiones, que vivió David Almorza (al que yo conocía como rector de alumnos y mi padre, obviamente, como columnista deportivo del Diario de Cádiz). Me parece un librito entretenido porque no es la típica recolección de anécdotas, estadísticas y chorradas varias que la gente escribe cuando habla de sus equipos de fútbol. Más bien es una bitácora donde se va viendo cómo el Cádiz iba ganando, perdiendo, y finalmente ascendía a primera. Es divertido, un poco etnográfico, fácil de leer. Temo que sigo sin disfrutar del fútbol, pero reconozco que ahora entiendo un poco más a sus aficionados. Al menos, a los del Cádiz. 2010-02-02 a las 09:06 | Jose Joaquin | 0 Comentarios | # INVERSIÓNHace unos días, en la cola de Hacienda, hablaba con un señor mayor algo dicharachero, que en menos de cinco minutos me contó toda su vida, me enseñó las fotos de sus nietos y poco menos y me rellena los papeles que yo llevaba. En un momento, cuando hablaba de su primer trabajo, dijo una frase que me encantó: “Mi primer sueldo lo gasté casi por completo en mujeres y en vino. El resto lo malgasté.” 2010-02-01 a las 08:06 | Jose Joaquin | 3 Comentarios | # ¿POR QUÉ NO LEEMOS CLÁSICOS?¿Ustedes se imaginan que sólo leyésemos libros que son novedades, o que sólo viéramos teleseries o películas que se estrenan por primera vez? De hecho, mucha gente ni siquiera lee libros, independientemente de que sean novedades, pero la televisión, el DVD e Internet nos permite revisitar historias clásicas, unas veces porque nos gustaron años atrás, pero otras veces porque teníamos auténtica curiosidad. A fin de cuentas, cuando volvieron a echar la serie de V tuvo una audiencia excelente, y conozco gente que la vio porque había escuchado tanto sobre ella que no quería perdérsela. Lo mismo pasó con Twin Peaks en no recuerdo qué cadena de pago, porque muchos niños no pudieron verla en su momento, y ahora que son adultos quisieron descubrir de qué iba eso de “¿Quién mató a Laura Palmer?”. Sería estúpido que sólo nos gustasen las novedades. Imagínense, que te gusta la ciencia ficción y no haber visto Matrix porque es muy antigua (¡diez años!), o haber disfrutado la segunda trilogía de Star Wars pero negarse a ver la primera. ¿Qué los efectos especiales de algunas películas han quedado antiguos? Sí, pero si están bien hechos uno puede ser atrapado por la historia, independientemente de que las naves espaciales no estén renderizadas en 3D. ¿Y se imaginan no leer un libro porque es viejo? El Señor de los Anillos fuera, sólo me leo la nueva novela de la Dragonlance, aunque no me entero de nada porque las anteriores son demasiado viejas para ser leídas. ¿Y con las obras de arte? ¡Saquen de los museos a Velázquez, al Greco, las esculturas griegas, a ese tal Picasso! Si el autor no está vivo y tiene menos de 40 años, no merece la pena. Creo que todos estamos de acuerdo en que, aunque hay cosas que posiblemente han envejecido demasiado como para agradarnos, otras siguen teniendo frescura, o son modelos que luego han sido copiados una y mil veces, o simplemente cuentan buenas historias aunque el contexto ya no sea el nuestro (¡me encantan las novelas de Tarzán, aunque sé que esa África no es real, nunca lo fue). Lo antiguo no es ni mejor ni peor, simplemente es anterior. Pues esto, que parece tan obvio, sigue ocurriendo en el mundo del cómic y del manga; posiblemente también en el de los video juegos, pero de estos ya hablaremos otro día. Y es que el lector y la lectora de historietas, jóvenes y no tan jóvenes, parecen vivir en un limbo donde nada existió antes de que ellos llegaran. Al aficionado cuarentón le gustan los tebeos de los años 60, pero porque son los que conoció en las ediciones de Vértice allá por los 70. Al treintañero le gustan los 80 porque son su década. A los lectores de veinte años y menos les gusta lo que se publica ahora, y ya está. Dirán ustedes que hay honrosas excepciones, que se reedita material como Watchmen (que es de mediados de los 80). Y sí, obviamente las hay, pero porque Watchmen sea un referente no quiere decir que se lean más cómics de lo 80, al igual que porque los niños de 13 años lean en el colegio El Lazarillo de Tormes no quiere decir que los adolescentes sean grandes fans del Siglo de Oro. ¿Por qué esa manía a los cómics antiguos? En general, existe una apreciación de que son malos: dibujo pobre, guiones simples, personajes planos. Y es cierto, pero leñe, Superman es en sus orígenes un personaje bastante original que lucha contra problemas sociales, teniendo mucho más que ver con la novela social que con la ciencia ficción (quitando el origen alienígena de Kal El, que rápidamente pasa a un segundo plano y no deja de ser una excusa seudo científica para dar un toque de realismo a los poderes), Spider-Man de Lee y Ditko es un reflejo tan creíble del mundo adolescente como lo pudiera ser Rebelde sin causa, las historietas de amor de los 50 eran en ocasiones tan interesantes y bien elaboradas como películas románticas clásicas donde se sacrificaba el realismo a cambio del happy end (¿qué quieren que les diga?, a mí me mató ese final feliz de Desayuno con diamantes, que traiciona el espíritu de los personajes y de la novela), y desde luego eran mucho más inteligentes que la mayoría de los culebrones. ¿Que muchos cómics antiguos son malos de narices? ¡Y muchos cómics nuevos también! Hay sagas que he intentado leer, que mucha gente me recomendaba, pero que no podía pasar ni dos páginas seguidas sin marearme: confuso, pretencioso, personajes pésimamente caracterizados… Cierto es que el lector actual está acostumbrado a unos ritmos y un estilo que no se daba en los cómics de los 80 o los 60, ni mucho menos de los 50. Pasa lo mismo cuando vemos una película de aquellos años, que incluso tiene enfoques y planos diferentes, pero cuando una historieta o una película es buena te acabas sumergiendo. No digo que ahora dejemos de leer cómics actuales, ni me parece que haya necesidad de tragarse una serie entera de los años 40 ó 60. Sin embargo, sí creo que hay que conocer los clásicos, sobre todo ahora que Internet y las reediciones baratas están al alcance de casi todos. Y no me refiero a releer los clásicos solamente por una cuestión de educarnos en la historia de la historieta, que también, sino porque el pasado da perspectiva: aprendemos que una misma idea puede ser contada de formas muy distintas, que hubo otra moral y otros enfoques, que los personajes cambian, que hubo otra gente que inventó la rueda antes que nosotros (¡incluso el fuego!). Conocer los clásicos nos hace comprender mejor los cómics actuales, tener mayor criterio, saber de dónde viene lo que disfrutamos hoy. 2010-01-30 a las 08:05 | Jose Joaquin | 5 Comentarios | # LA SERIE TRISTEZA DE AMORNo sé que pasa esta noche que cierro todos los bares, el tiempo se ha detenido y no amanece jamás. HILARIO CAMACHO, Tristeza de amor
Aquel año Tristeza de amor saltaba a la fama televisiva gracias, entre otros factpres, a los acordes del melancólico Hilario Camacho, los inteligentes guiones de Eduardo Mallorquí y la pausada dirección de Manuel Ripoll.
LA HISTORIA Ceferino Reyes (Alfredo Landa) ha vuelto a España tras una ausencia de casi diez años. Excelente profesional de la radio, su mal humor y el peor recuerdo que dejó a su marcha le impiden encontrar trabajo. Sólo la ayuda de su amigo de la infancia, Figueras (Carlos Larragaña), le permite conseguir un trabajo en la COI, Confederación de Ondas Ibéricas. Aunque bien pagado, el trabajo de Ceferino no es fácil: debe de producir un programa que tendrá como estrella a Carlota Núñez (Concha Cuetos), la mujer que ayudó a destrozar su carrera una década atrás, y que ha seducido al dueño de la cadena, el Viejo Rivera (Eduardo Fajardo), quien por su parte sueña con emprender una carrera política usando como trampolín los medios de comunicación que controla. El programa, que se emite de noche, acaba siendo un éxito, pero no gracias a Carlota ni a Ceferino, sino a uno de los colaboradores, un poeta cursi llamado Walter Heredia (Fernando Hilbeck), que con sus buenas maneras y su voz calmada seduce a las oyentes. A partir de este punto la historia rápidamente evoluciona. Los personajes se desarrollan con gran habilidad a la par que descubrimos facetas sorprendentes de ellos. Nuevos personajes aparecen, y otros van saliendo según abandonan Madrid. Al acabar el año que recogen los trece capítulos de esta serie, ninguno de ellos es el mismo, el programa y la convivencia les ha cambiado, ni para mejor ni para peor, simplemente ya no son los mismos.
UN REFLEJO DE OTRO TIEMPO Indudablemente, una de las claves del éxito de la serie fue saber retratar una España real, en continuo cambio. Así, la inflación y los problemas económicos que acosan a Carlota, el miedo al paro que atormenta a Ceferino o los braguetazas que dan Figueras o el propio Walter, por no hablar del pelotazo del alcohólico Damián (Walter Vidarte), son parte fundamental de la trama y en gran medida son las que dan sus motivaciones a los personajes. La política y los medios de comunicación también tienen un gran peso, y aunque la serie no habla de partidos políticos concretos, sí que muestra la relación entre el dinero y la política, siendo el Viejo Rivera un ejemplo de franquista posibilista (en ningún momento se dice, pero sus comentarios y sus aires de caballero que añora un pasado perdido lo dejan bien claro) que no termina de sentirse a gusto bajo el gobierno socialista y los cambios sociales del país. Pero quizás el punto fuerte de la serie sea mostrar dos Españas, una que comienza a despertar y otra que no termina de desaparecer; una España con nuevos valores, y otra tradicional y reaccionaria. Así, a través de los problemas de Lita (Marisa Lahoz) con los hombres, el deseo de su novio de que deje el trabajo cuando se casen, el disgusto de su familia cuando descubren que se va a vivir con el novio antes de casarse, recordamos que las ideas tardaban mucho en cambiar. Incluso la famosa Carlota se ve obligada a vivir con una sobrina (una jovencísima Emma Suárez) y una criada, para no atraer las habladurías de la prensa y los vecinos. La homosexualidad, el cambio de sexo, el acoso laboral… la serie se atrevió a tratar toda una serie de temas clave que, hasta aquel entonces, las teleseries apenas habían querido o sabido tocar.
EL AMOR Los protagonistas de Tristeza de amor son, en su mayoría, solitarios y egoístas. Y sin embargo, aman con la fuerza y la desesperación que da el saberse solos, condenados al fracaso. Cada pequeño triunfo es una gran victoria que deben de atesorar antes de la derrota final. Así, la manipulación y la soledad afecta a todos, desde el Viejo Rivera, que es manipulado y manipulador a la vez, primero con Carlota y luego con una artista soviética (la explosiva Nadiuska, fantasía húmeda de la generación que me precedió), pasando por Figueras, que se casó con su mujer sólo por el dinero, o Lita, que usará a Ceferino como un desfogue ocasional. Pero más allá de la manipulación, está lo que pudo haber sido, los amores que pudieron haberse consumado y, por miedo o por orgullo, nunca prendieron. Todos los personajes callan en algún momento para su desdicha, y como dirá Walter en un momento: “Las palabras más tristes que se pueden pronunciar son pudo haber sido.” Sin buenos ni malos, las relaciones amorosas que aparecen en la serie son un reflejo excelente de unas relaciones que nada tienen de idílicas. Los escasos triunfos son, por lo tanto, memorables.
Al final, como su propio título, Tristeza de amor deja un sabor agridulce. Perfectamente pensada y calculada, apenas trece episodios sirven para que conozcamos de arriba abajo a unos personajes que, en un acto de realismo y coherencia, no tendrán final feliz; los más afortunados tampoco tendrán un final completamente triste. Todo un ejemplo de lo que un puñado de actores situados en los mismos decorados, con un solo guionista, podían conseguir. Uno se pregunta cómo es posible que las teleseries españolas actuales, con mayores presupuestos, mayor número de guionistas y mejor tecnología no puedan alcanzar esa calidad. 2010-01-29 a las 09:21 | Jose Joaquin | 5 Comentarios | # MORTAL KOMBAT!
La mayoría de ustedes ya sabrán que estoy hablando de Mortal Kombat, uno de los juegos de consola y recreativa más popular de todos los tiempos, aparte de ser uno de los más sangrientos. Unos pocos, los más jóvenes o los más mayores, posiblemente no tengan ni idea de lo que les estoy hablando, pero no se preocupen, que aquí se explica todo. Antes de empezar la secundaria, yo conocía a Richi de algunas clases particulares que recibimos en la misma academia y, sobre todo, de los salones recreativos. Nunca he sido buen jugador de recreativas, tal vez porque no tenía la paciencia para esperar una hora a que la larga cola para jugar me diese acceso a los mejores juegos. La cosa es que me gustaba ver cómo otros jugaban, sobre todo los buenos jugadores, aquellos que interactuaban con su público y, si tenías suerte, incluso te traducían del inglés lo que decían los personajes del juego (eso cuando había suerte, porque muchas veces las recreativas podían venir en francés o, lo que era peor, en japonés).
Creo que algunos padres pusieron el grito en el cielo con aquel juego, al menos en Cádiz, porque la máquina recreativa fue retirada bastante pronto. Posteriormente, Richi se compró el juego para consola, y nos llevamos horas y más horas jugando, aprendiendo los movimientos secretos que nos permitieran matar a nuestros enemigos al final del combate. Incluso compramos un cómic bastante malo, donde se contaba la historia de los personajes, y vimos una de las películas que hicieron, que además de mala terminaba en un cliffhanger de lo más malo que he visto. No sé si a las siguientes ediciones les metieron más historia, pero el saber tan poco de aquellos personajes y sentirlos al mismo tiempo tan reales fue una experiencia muy divertida. Luego, cuando fuimos descubriendo mucho más, nos aburrimos, tal vez porque en nuestra mente nos habíamos imaginado unas explicaciones mucho más asombrosas que las que nos dieron.
2010-01-28 a las 08:02 | Jose Joaquin | 1 Comentarios | # QUÉ LEER DE LOVECRAFT
El problema es que la obra de Lovecraft se divide en numerosos cuentos y unas pocas novelas de diversa calidad, que en ocasiones han envejecido muy mal, y que podemos dividir en un ciclo onírico (más relacionada con la fantasía) y otro de los mitos de Cthulhu (más relacionados con el terror y la ciencia ficción). ¿Qué leer de Lovecraft? En ocasiones su bibliografía asusta al novato o a la novata, pues desconocemos la calidad o el orden de lectura de sus obras. Por fortuna, sus relatos suelen ser independientes y se pueden leer en el orden que uno desee (yo los voy a ordenar acorde al año en que fueron escritos). Los relatos y novelas que selecciono a continuación tienen que ver única y exclusivamente con mis gustos, son, en otras palabras, aquellos con los que yo más he disfrutado:
Dagón (Relato muy corto, 1919) Es una historia muy siniestra y tremendamente evocadora, que crea una atmósfera opresiva a pesar de desarrollarse en medio del océano. Es un poco rudimentaria en ciertos aspectos, pues de haber sido desarrollada podría haber sido mucho más interesante, pero aún así es un relato bastante recomendable.
El templo (Relato corto, 1925) También relacionado con el mar, la historia nos transporta al interior de un submarino alemán durante la primera guerra mundial. La atmósfera es opresiva, y se desarrolla con un ritmo lento que va cada vez a más. Uno de los aspectos más importantes del cuento es el sentido de la maravilla que transmite al lector, a la par que nunca descubrimos qué está pasando realmente, pues nuestra información procede del protagonista del relato, cuyo punto de vista es, obviamente, subjetivo.
El horror de Red Hook (Relato corto, 1927) La historia trata sobre un culto pagano y cómo un detective de la policía se enfrenta a ellos, mezclando lo que sería el relato detectivesco con una aventura de terror. La trama no tendría nada de excepcional, de no ser por las opresivas descripciones de los lugares de reunión, la sensación de realismo que dan los escenarios urbanos que se describen, en contraste con los sistemas de alcantarillados y pasadizos secretos que aparecen bajo la ciudad.
La llamada de Cthulhu (Relato, 1928) Muchas veces se ha mencionado este cuento como uno de los más sólidos de Lovecraft. Como si de un trabajo detectivesco se tratara, el protagonista va uniendo diferentes hechos sobrenaturales gracias a entrevistas, diarios y búsquedas documentales, que le llevan a descubrir un siniestro secreto. El propio protagonista va cambiando a lo largo del relato, y aunque al comienzo presente una fría incredulidad, poco a poco irá cediendo a las evidencias y aceptando la terrible realidad.
El horror de Dunwich (Relato, 1929) Una de las primeras historias largas de Lovecraft, posiblemente la más influenciada por el terror y la magia. La habilidad del autor para convencernos de que estamos leyendo un relato real, lleno de referencias creíbles y constatables, hace que el choque con lo sobrenatural sea mucho más impresionante.
El susurrador en la oscuridad (Novela corta, 1931) Desarrollada de forma muy inteligente, presentando al lector cartas entre dos corresponsales, terror, fantasía y ciencia ficción se dan la mano en este relato. El horror no aparece bajo situaciones asquerosas, sino mediante descubrimientos que hielan la sangre. Al igual que en otros relatos, uno termina con la sensación de que sólo ha descubierto una pequeña parte de lo que había pasado, lo que invita a releer nuevamente el relato y a entresacar nuevas conclusiones.
La sombra sobre Innsmouth (Novela corta, 1931) La novela recoge ideas de Dagón y de El templo, pero la lleva mucho más allá. El horror surge no sólo de descubrir el pasado misteriosos que envuelve al pueblo de Innsmouth a través del protagonista, sino también de descubrir los vínculos que ni el héroe sabía que mantenía con aquella localidad. Un relato que no sólo resulta sorprendente, sino que posee un final nada convencional.
Las montañas de la locura (Novela, 1931) A mi parecer, uno de los mejores trabajos de Lovecraft. Una expedición al Polo Sur permite descubrir una antigua cultura que dejó numerosos grabados sobre su modo de vida. Los protagonistas irán internándose en un sistema de cuevas laberíntico a la par que van desvelando los secretos de aquella inhumana sociedad que, como toda cultura, conoció una etapa de decadencia antes de extinguirse. Fuertemente influenciada por La narración de Arthur Gordon Pym de Poe, inspiradora del film La cosa, esta novela supera los temas habituales del bien contra el mal y nos muestra una imaginación desbordada.
En la noche de los tiempos (Novela corta, 1935) El último trabajo de Lovecraft, y posiblemente uno de los más trabajados. Su narración es clara y los elementos de fantasía y ciencia ficción se introducen muy sutilmente, evitando que el lector descubra qué está ocurriendo en realidad. La sensación de maravilla vuelve a embargarnos, y conceptos como el bien y el mal son nuevamente inoperantes.
Uno de los elementos más interesantes del autor es la evolución que experimenta, convirtiendo los horrores que describe no en criaturas mágicas, sino en seres que habitan en un mundo de ciencia y lógica, pero que no hemos sido capaces de descubrir debido a nuestras limitaciones humanas. Además, los monstruos dejan de ser villanos para ser descritos como criaturas con otros objetivos y, obviamente, otros códigos morales, y en ocasiones podemos hasta sentir cierta empatía hacia ellos (sobre todo en Las montañas de la locura y en La noche de los tiempos). Muchos de estos textos no han envejecido, y siguen siendo inquietantes. Pero sobre todo, siguen siendo un recordatorio de que los seres humanos somos motas en mitad del universo, y que aún cuando creemos conocer mucho, apenas hemos empezado a comprender el cosmos que nos rodea.
2010-01-27 a las 07:15 | Jose Joaquin | 9 Comentarios | # LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE... ¿CACA?Aunque no escribo poesía, y a estas alturas no creo que la escriba ya nunca, debo reconocer que me gustan bastante los versos. No todos, obviamente. Recuerdo con mucho cariño a Machado, que primero estudié y luego expliqué a montones de alumnos; recuerdo a Neruda y a Bécquer, con sus versos de amor; pero sobre todo recuerdo este poema de mi niñez, que recitábamos en las filas del colegio:
De los Placeres sin pecar el más dulce es el cagar, con un periódico extendido y un cigarrillo encendido, queda el culo complacido y la mierda en su lugar.
Cagar es un placer, de cagar nadie se escapa; caga el rey, caga el papa, caga el buey, caga la vaca, y hasta la señorita más guapa hace sus bolas de caca.
Viene el perro y lo huele. Viene el gato y lo tapa. Total, en este mundo de caca, de cagar nadie se escapa.
Hay cacas blancas por hepatitis, las hay blandas por gastritis; cualquiera que sea la causa que siempre te alcanza, aprieta las piernas duro, que cuando el trozo es seguro, aunque esté bien fruncido el culo será por lo menos... ¡peo seguro!
Caga tranquilo caga sin pena, pero no se te olvide tirar de la cadena.
Los escritores de baño son poetas de ocasión, que buscan entre la mierda su fuente de inspiración. Vosotros que os creéis sagaces, y de todo os reís, decidme si sois capaces de cagar y no hacer pis.
El tipo que aquí se sienta y de escribir versos se acuerda, no me vengan a decir que no es un poeta de mierda. 2010-01-26 a las 09:51 | Jose Joaquin | 1 Comentarios | # REVISTA 5: CÓMICS EN BLANCO Y NEGRO
Aunque la biblioteca de mi facultad no tenía demasiada bibliografía sobre el tema, y la que tenía contaba con treinta o incluso cuarenta años de antigüedad, me pareció importante hacer un artículo donde relacionase el racismo, la lucha por los derechos y su reflejo en los cómics. De ahí el artículo que les comento: “Cómics en blanco y negro”. El artículo me llevó muchas horas de documentación (usualmente con libros pagados de mi bolsillo y financiados por madres preocupadas por que sus retoños aprendiesen inglés) y revisar muuuchos cómics, pues los negros habían sido prácticamente invisibles en las viñetas hasta bien entrados los años 60, e incluso cuando aparecían era difícil recordarlos, pues siempre jugaban papeles muy secundarios y puramente cómicos. Sin embargo, además de aprender mucho, comencé a fijarme en los cómics de los años 40, en los que después centraría mi primera tesina. Aunque con el tiempo acabo sacando mil errores a todos mis artículos (cosa buena, significa que sigo aprendiendo), hay algunas cosas de este texto que me gustan mucho. Es fluido, y de hecho me salió casi de un tirón; revisa con una mirada crítica a los personajes clásicos (Pantera Negra, Power Man, Tormenta, etc.) y explica un poquito cómo era aquella sociedad estadounidense a la que tantísimo nos estamos pareciendo casi sin darnos cuenta. También hay defectos, claro que sí. Las conclusiones, una de las partes más importantes de un artículo, las tuve que escribir deprisa y corriendo, por lo que quedaron bastante mal, no diciendo prácticamente nada. Afortunadamente, Manuel Barrero me dio la oportunidad de reescribirlas y publicarlas en su revista digital, Tebeosfera. Todo un honor para mí, dicho sea de paso. Aquí os dejo el enlace para quien quiera leer aquella versión definitiva: Cómics en blanco y negro. Me lo pasé muy bien y aprendí mucho. Sobre cómics, sobre Estados Unidos y sobre los prejuicios que a todos nos afectan en un momento u otro de nuestras vidas. Escribirlo me permitió ser un poquito menos ignorante. Algo es algo. 2010-01-25 a las 08:12 | Jose Joaquin | 0 Comentarios | # UN REENCUENTRO CON NANCY DREWDe la infancia hay muchas cosas que no recuerdo, y por más que mis padres, tíos o amigos me insistan en que hice tal cosa o tuve tal juguete, soy incapaz de rememorar ni una sola imagen. De hecho, si varios familiares se pusiesen de acuerdo y me dijeran que había tenido un caballo de verdad, lo más probable es que acabara por creérmelo, y lo mismo hasta echaba de menos a la imaginaria mascota. Por el contrario, hay cosas que recuerdo con total claridad. Una de ellas es un libro de Nancy Drew que tuve a los 6 años o así. Creo que me lo compraron porque, en aquellos años, había unos libros de Bruguera que presentaban un tebeo junto al relato, y así podías ir imaginándote mejor lo que ocurría. La verdad es que era un tebeo pésimo, que aparecía salteado cada tres o cuatro páginas de texto, con nula capacidad narrativa... pero al niño que era le encantaba. Ahora los han vuelto a sacar, pero claro, sólo las obras por las que ya no hay que pagar derechos de autor (el otro día me topé con Moby Dick).
Deambulando por una tienda de libros de segunda mano me topé, de repente, con aquel libro de Nancy Drew. Yo soy bastante poco fetichista para los objetos, y me da lo mismo desprenderme de cómics antiguos, libros hechos polvo que sustituyo por nuevas ediciones e incluso videoconsolas que ya ni se construyen. Sin embargo, hay algunos libros de mi infancia que añoro, porque representan un cachito de lo que fui, de lo que me gustó cuando pequeño. Y los compro incluso en inglés si no los encuentro en español, pero me encanta releerlos o repasar sus imágenes, porque me permiten revivir con intensidad los pocos momentos de la infancia que sí recuerdo. Temeroso de lo que podría costar un libro en casi perfecto estado de hace tantos años (yo lo tuve de pequeño en los 80, pero la edición original era de los 70) pregunté el precio... ¡60 céntimos!
Pues nada, un trasto más en mi colección de libros. Una pieza más de la infancia que recupero.
2010-01-24 a las 00:22 | Jose Joaquin | 0 Comentarios | # BUENOS VILLANOS
En los cómics de aventuras, los artistas rápidamente se dieron cuenta que necesitaban enfrentar a sus personajes con enemigos de envergadura, no sólo con rateros y espías nazis/comunistas. Flash Gordon lucharía contra el tirano Ming, Superman se enfrentaría al genio Lex Luthor, Batman combatiría al aterrador Joker y Captain America se opondría al maléfico Red Skull. En el cine pasaría lo mismo, y nadie imagina a James Bond luchando contra simples espías rusos (aunque en las novelas sí lo hiciera), sino contra el malévolo Dr. No, el avaricioso Goldfinger o la terrorífica organización SPECTRA/QUANTUM; tampoco somos capaces de imaginar Star Wars sin la ominosa presencia de Dark Vader y las inquietantes apariciones del Emperador. Incluso la literatura, a la que siempre se giran los intelectualoides que denigran la historieta y el cine, se ve tentada a recurrir a grandes villanos, y ahí tenemos a Carmilla o Drácula, que se apoderan no sólo del título de sus respectivos relatos, sino que además consiguen hacer que todo gire en torno a ellos; Sauron, al que no se ve ni una sola vez en la trilogía de El Señor de los Anillos, pues carece de cuerpo físico, logra estar presente prácticamente en cada página, resultándonos terrorífico y tremendamente poderoso. Sin embargo, mucho más interesante que el hecho de que el villano sea poderoso, resulta el que posea un pasado. Cierto es que, mal llevado, el pasado de la némesis lo convierte en un personaje vulgar y común, le roba su mística para volverlo un tipo vulgar; un ejemplo de esto último es esa horrenda película sobre la juventud de Hannibal Lecter, que lo convierte en un tarado con problemas familiares, es decir, en un psicokiller vulgar y corriente. Sin embargo, bien construido, el pasado del villano nos hace identificarnos con él, amarlo tanto como al héroe, disfrutar con cada una de sus apariciones, aunque eso no quite que busquemos su derrota; los lectores de cómics no pudimos evitar sentir compasión por Magneto al descubrir que fue víctima de un campo de concentración, por Dr. Doom y la persecución que sufrió de joven por haber nacido gitano, u Ozymandias y su deseo de salvar al mundo aunque fuera a costa del propio mundo; en el cine, El Padrino II fue estupenda no por la trama en sí, que era buena, sino por los flashbacks que nos mostraban quién había sido ese poderoso capo años atrás; la literatura también ha sabido contarnos quién era el villano, y Lord Voldemort pasa de ser una criatura maligna y casi infernal a un joven con un tormentoso pasado que acumula demasiadas malas decisiones sobre sus espaldas. Nos gusta conocer el pasado de nuestros villanos favoritos, porque así se nos muestran más reales, los comprenderlos mejor aunque sigamos sin aceptar lo que hacen. Sin embargo, no pueden tener un pasado demasiado simple, demasiado llevado por la casualidad, o eso los haría ser personas normales como tú o como yo. Y cuando se hace bien, llegamos a conocer tan bien a la némesis del héroe que nos olvidamos incluso del nombre de éstos últimos.
2010-01-23 a las 03:55 | Jose Joaquin | 8 Comentarios | # 5 DAYS A STRANGER
Nintendo, que lleva demasiados años en la industria como para ser tonta, sabe que estos juegos son excepcionales y no ha dudado en relanzarlos, con pequeñísimas modificaciones (mejores colores y mejor música, pero idénticos gráficos, sistema de juego y trama), para sus plataformas Game Boy Advance y Nintendo DS. Y es que los gráficos no lo son todo. Ben "Yahtzee" Croshaw era uno de esos diseñadores convencidos de que una buena historia puede contar con gráficos 3D de última generación o con un puñado de píxeles mal unidos. Por eso lanzó, de forma totalmente gratuita, 5 DAYS A STRANGER, un extraordinario juego de terror que a pesar de haber sido desarrollado en 2003 cuenta con unos gráficos no muy distintos de los que podían encontrarse en las aventuras gráficas de los años 80. Sin embargo, la pobre música y los escuálidos gráficos se mezclan tan bien con la trama que resultan sumamente inquietantes y, en más de una ocasión, debes pausar el juego y darte un descanso.
Adictivo, no demasiado complicado (y si te atascas basta consultar una guía de las que abundan por Internet) y bastante corto, sólo tiene un problema: se encuentra en inglés. Quien no sepa leer un poco en dicho idioma, por lo tanto, no se enterará de nada. Mi consejo: ¡jugadlo! 2010-01-22 a las 00:12 | Jose Joaquin | 1 Comentarios | # PIÑERA PRESIDENTEEn las recientes elecciones chilenas ha ganado Sebastián Piñera, es decir, la derecha. Esto sucede tras 20 años de gobiernos de centro-izquierda, con serios ataques a los líderes de dicha colación que se aferraban al poder. Como toda derrota es una oportunidad para la renovación, y como todo ha ocurrido dentro de un proceso democrático, no creo que esto sea una tragedia ni el fin del mundo, aunque sin duda las políticas de género se van a resentir, los chilenos se podrán ir olvidando de una ley del aborto y, por supuesto, los homosexuales se podrán ir buscando buenas clínicas para que les curen esa enfermedad que tienen. Lo que más me ha divertido es cómo El País y Público han dado la noticia. Ambos han dicho la verdad, sólo que cada una de estas publicaciones se ha fijado en los elementos que les parecían más interesante. Por ejemplo, El País recalca que es la primera victoria presidencial democrática de la derecha en medio siglo; Público recuerda que este será el primer presidente de derechas desde Pinochet, ahora bien, elegido democráticamente. El País presenta a Piñera como un político, cosa que es cierta, pero Público no duda en recordarnos que además de político es un multimillonario y una de las mayores fortunas de Chile, detalle importante para imaginarnos las políticas futuras del presidente (negocios y política, en mi opinión, deberían estar tan separados como religión y estado). Finalmente, aunque ambos periódicos hablan de que ha habido unidad y apoyo entre los candidatos rivales, Público cita a Piñera diciendo que ambas familias son “grandes amigas”, recordándonos que la clase política, como los burócratas en la antigua Europa soviética, poco tienen que ver con el resto del pueblo. 2010-01-21 a las 15:08 | Jose Joaquin | 0 Comentarios | # DERECHO A UN TÍTULO
Yo mismo estudié un par de años en la UNED, aunque acabé aparcando mis estudios de educador social a favor de un máster y la oportunidad de especializarme más en mi campo de estudio. La experiencia estuvo bien, y aunque topé con alguna profesora gilipollas y algún que otro tutor flojo, lo cierto es que me pareció una forma bastante interesante de aprender… siempre y cuando uno le ponga ganas y le eche horas. Comento esto último porque en alguna que otra ocasión escuché a varias personas quejarse amargamente porque les habían engañado. Una compañera joven no paraba de decirme que era una barbaridad lo que nos obligaban a estudiar: un libro por asignatura, a veces gordo, y encima había que hacer trabajos que en ocasiones podían llegar a las quince páginas a doble espacio. A un compañero algo más entrado en años le parecía inaudito que tuviéramos que hacer exámenes de diez o más temas, y los trabajos y lecturas obligatorias le parecían auténtico fascismo. “Bueno, es que la universidad es así…” solía comentarles, “en la presencial también hay que hacer trabajos y estudiar manuales”. “Por eso mismo” me respondían siempre, “nosotros estamos en la UNED porque no tenemos tiempo.” Esa respuesta me parecía ridículamente inocente. La universidad a distancia es, como bien dice su nombre, para gente que no puede acudir a clases regularmente, no para gente que no tenga tiempo para estudiar. Porque seamos sinceros, tiempo para estudiar habrá o no acorde a la disposición que tenga cada uno: a mí siempre me pillaba el toro en cuanto a clavar los codos, mientras que otros compañeros que trabajan o tenían hijos se ponían de noche, y con paciencia y resignación se zampaban un temario tras otro. No veían Gran Hermano ni Crónicas Marcianas, pero eso posiblemente les mejorara la capacidad de concentración y si duda les aumentó el número de neuronas. Pero los compañeros protestones no se avenían a razones. Tú les explicabas que quien no podía estudiar por la mañana lo tendría que hacer por la noche, y te replicaban: “Es que tengo derecho a descansar.” Les decías entonces que se cogieran menos asignaturas y así podrían estudiar más tranquilos, pero también para eso había respuesta: “Es que quiero acabar la carrera lo antes posible”. Cuando les decías que si no tenían tiempo de día ni ganas de estudiar en la noche no iban a poder sacarse la carrera, me dejaban de piedra al decir: “Es que tener una carrera es un derecho que yo tengo y nadie me puede negar.” No sé si es cosa de la reforma educativa, que nos ha vuelto gilipollas incluso a quienes no la hemos vivido, o simplemente que la ignorancia es muy atrevida, pero me parece que las cosas se confunden y mucho. A lo que tenemos derecho no es a tener un título universitario, sino a estudiarlo; quien se esfuerce lo obtendrá, y quien no se esfuerce pues no lo obtendrá (y en tal caso tampoco es que se acabe el mundo). Siempre saltará el idiota que dirá: “es que tú no has tenido que trabajar para pagarte los estudios, por lo que el esfuerzo no es el mismo que el de otra persona”. Bueno, eso es evidente, pero la inteligencia de mi vecino tampoco es la mía, y la motivación que yo tenía por estudiar Historia no es la misma que tenía ese tipo que vino rebotado de Medicina, ni mi tercer año deprimido porque mi novia me dejó puede compararse al de mi compañero de mesa, que llevaba dos años idílicos con su chica. No podemos esperar que con el mismo esfuerzo alcancemos lo mismo, porque cada cual es diferente y tiene circunstancias particulares. Pero lo que es cierto para todos es que tuvimos que esforzarnos, unas veces mucho (tardé tres años en aprobar Arqueología, porque no entendía un pimiento, hasta que sacrifiqué un verano y me fui a excavar por amor al arte, picando piedra con 30º, como para no aprender) y otras veces un poco menos (nos prepararon tan bien en Historia del Arte del colegio que, ya en la universidad, no tenía más que repasar mis viejos apuntes para sacar buenísimas notas). Si una persona trabaja y saca la misma nota que yo, ole él o ella, y desde luego que me quito el sombrero y reconozco que tiene más mérito de yo, porque sus obstáculos eran mayores. Ahora bien, si no apruebas porque no estudias, el problema no es que yo lo tenga más fácil, es que tú eres más vago.
2010-01-20 a las 09:52 | Jose Joaquin | 2 Comentarios | #
|
Archivos
DocumentosTu IP es: Enlaces indispensablesCATANDUR (Javi Fornell) CONSERVADO EN ALCOHOL (Claudio Cerdán) CRISEI CURIOSIDADES HISTORICAS DOS CENTURIAS (Feliciano Gámez) DUCK CREATIVOS EDICIONES MAYI EL CHISTE DE MEL FRITZ ON LINE (Ricardo Olivera) SKULLPIRATES (Friki Town) TEBEOSFERA TEBEOTECA UCA UBI SUNT? |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() |
|
![]() |